Encontré un tesoro en mi patio trasero

Cuando era una niña tenia muchos sueños e imaginaba historias. Mi compañerito de aventuras era un primito. Usualmente nos reuníamos a jugar, soñar, crear. Algunos de nuestros pasatiempos era crear bombitas de papel aluminio y cabezas de fósforos; edificar minipiscinas con restos de baldosas y cemento o jugar a los arqueólogos y guaqueros.

Cartagena es una ciudad plagada de historias fantásticas sobre piratas y tesoros, por lo cual mi primo y yo pasábamos horas cavando en el patio con el afán de encontrar un tesoro perdido, una vasija de los indígenas que algún día habitaron estas tierras, o agua de los riachuelos subterráneos.

En mi casa siempre tuvimos animales, entre ellos gatas. Muy frecuentemente estas tenían crías. Algunas veces un gatito moría y nosotros lo enterrábamos cerca a un árbol y le realizábamos velorio por varios días. Después de algunas semanas cavábamos en busca de sus restos y como no estaban o nunca los encontrábamos, entonces decíamos que ya se había convertido en petróleo y que seriamos ricos cuando estuviéramos grandes.

También teníamos miedos, creíamos en fantasmas y espantos. Vivíamos con temor a la oscuridad y a las cosas que podríamos encontrar detrás de las plantas de bananos al ocultarse el sol. Temerosos del hombre del saco (Boogieman) que nos llevaría en las noches si nos acostábamos tarde.

La verdad nunca localicé oro, ni restos de gatitos, ni agua, ni petróleo, pero si encontré un tesoro muy valioso que hasta ahora descubro, el recuerdo de los sueños de mi niñez.

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8 comentarios »

  1. cutemarieclaire Said:

    con tu escrito, me hiciste transportarme a mi infancia, donde tambien jugába con mis primos en las casas, buscando cómo ser felices buscando cosas y creando otras… Gracias por este mensaje… Chao

  2. Juanjo Said:

    Que bonita historia. Hay que ver como han cambiado nuestra infancia y la de los niños de ahora… Parece que la inocencia se pierde antes.Besos.

  3. Cuasante Said:

    Que relato tan lindo, Luisa. Nosotros entrábamos en casas abandonadas de mi barrio en Burgos, y jugábamos al escondite, mientras investigábamos al estilo Scooby Doo. Luego salíamos a jugar a la calle hasta que caía la noche, y los días se te hacían eternos. Que bonitos recuerdos, y que nunca desaparezcan 🙂

  4. Luisa Santiaga Said:

    @cutemarieclaire: sii, en esa edad somos cientificos, medicos, astronautas, de todo! que epocás mas hermosas!@Juanjo: sip, ahorita con los videojuegos y otras cosas ya no tienen tiempo para la imaginación.@Cuasante: jajaja, ya te imagino, todos corriendo y tu con bastancito (por viejito). Que epocás. La verdad yo tambien espero que nunca desaparezcan. como suspiro leyendo los comentarios *sighs

  5. Unik Said:

    Hay Luisa que historia tan linda, yo también tengo montones de historias de mi niñez plagadas de fantasías y aventuras, sin duda son el mejor tesoro hoy en día, saber que has vivido esa experiencia y que puedas relatarla con tanto sentimiento. Como dice Juanjo la infancia actual esta en decadencia ya no hay juegos de escondida o disfraces solo juegos de pc… Saludos nena!!

  6. KI Said:

    El recuerdo de niñez vale mas que oros y tesoros…Una historia muy bella. Gracias x compartirlaBesos Luisa

  7. Pharpe Said:

    Que bonito Luisa, gran post, mucho sentimiento, amiga mía. Besos

  8. Lucas Said:

    Ay… y no has crecido casi nada ah?


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